martes, 10 de octubre de 2017

Resumen EmoFree de la cuestión catalana


El nacionalismo no es una idea, es un sentimiento. Es decir, un movimiento generado a partir de prejuicios emocionales, de distorsiones cognitivas. Y alimentado con propaganda casi constante.








 Estos prejuicios se despliegan según intereses partidistas, aprovechando lo peor de la tradición y de la historia. Desarrollando un relato posmoderno, irreal pero con gancho sentimental.







Una fantasía peligrosa que deberemos desenmascarar, para lo cual lo primero es consensuar un relato real.  Del que luego cada actor político podrá resaltar las facetas que le interesen o convengan. No se precisa uniformidad, pero sí evitar utilizarlo sectariamente, evitar distorsionar el relato por la lucha partidista.




 Tiene su dificultad, ya que junto al enganche de los prejuicios emocionales están también los intereses prácticos, esto sí muy reales. Partidos, medios de comunicación, equilibrios internacionales... Y estos intereses tampoco están resueltos.




 Pero se conseguirá, de hecho la sociedad ya empieza a reaccionar y muestra un sano instinto por quitarse las ataduras de estos prejuicios emocionales. Un empuje que puede obligar a los partidos a frenar los excesos de demagogia nacionalista (habrá que cuidar no pasarse por el lado opuesto).





Y pronto, una vez consensuado el relato (es decir, desactivados los intereses en contra), podremos atender la infección de prejuicios de una manera práctica: desactivando las mentiras, evitando permisividad legal, no premiando la manipulación emocional... como recomendaría la psicología.




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P.S. (1 agosto 2019) Tan solo resaltar que en los últimos años han cambiado las tornas y ahora lo que se extiende no es la reacción sino de nuevo el nacionalismo.
El PSOE, con Sánchez, ha retomado la colaboración con el nacionalismo. Blindándolo en Cataluña y País Vasco (blanquear el pasado criminal, permisividad, impunidad...) y extendiéndolo a las zonas adyacentes: Navarra, Baleares y Comunidad Valenciana.
Entiendo que preparando las partes en las que luego se intentará dividir España: Euskal Herria y Países Catalanes.

1 comentario:

  1. Siendo como es un problema de prejuicos, me preocupa menos el DUI, frente al cual el cuerpo social reaccionará (con un 155, retracción del voto independentista....), que la "nación de naciones", que envenena a largo plazo.

    Si un territorio es nación (política, no cultural, claro) implica que tiene soberanía. Es decir, derecho de autodeterminación...

    Nominar como nación, aunque luego se diga que sólo cultural, es sembrar la confusión en algo esencial. Es apoyar en la practica el prejuicio victimista.

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