miércoles, 18 de octubre de 2017

Trampas para tramposos


Mas olió el queso del referéndum de autodeterminación y no pudo evitar lanzarse: ¡la mayoría absoluta al alcance de la mano! se deb relamer.


Puigdemont y Junqueras no fantasearon menos con la DUI: ¡seremos héroes para la historia! ¡adelante, compañeros!
Tal es la fuerza de los prejuicios, que contagia hasta a quienes los despliegan.

  
El PSC aún confía en ordeñar la vaca de la reforma de la Constitución y la nación de naciones; una vez conseguido que el PSOE lo acepte a cambio de apoyo orgánico.
¡Quedaremos como los únicos sanos (no nacionalistas) y a la vez dialogantes (no PP)! ¡Todos nos alabarán!. 
¡Y dejaremos a los filonacionalistas de Colau y Podemos con un palmo de narices!.


Cs se mantenía sereno, pero parece que al calor de la DUI no ha podido resistirse al queso de un 155 impetuoso y del esencialismo asociado
¡Seremos los primeros y pareceremos los líderes! ¡Al fin grandes!


Así que todos se han lanzado hacia fantásticos quesos dejando el equilibrado centro vacío. Rajoy debe pensar, mientras trabaja el Procés como antes trabajó las Cajas, Eléctricas, paro, déficit o crecimiento: ¡Ande yo caliente...! 
o quizá aun se sorprenda piense: ¡son como niños! ¡están locos estos romanos!



¿Conclusión? Parece que es difícil no jugar a las trampas cognitivas en política. No verse tentado por el cortoplacismo y la demagogia. Mantenerse frío, bien dirigido y trabajando hacia un fin no es algo obvio.

Lo que no suele plantearse es que estas interesadas distorsiones tienen también coste para quienes las utilizan. Sólo hay que recordar lo ocurrido con CiU, los excesos de Zapatero y la posterior aparición de Podemos y caída de PSOE o los riesgos de sufrir un sorpasso del PNV post-Ibarretxe.

Es decir, no se suele valorar que esos juegos cortoplacistas suelen ser a medio plazo trampas en las que acaban atrapados los propios partidos tramposos. Imagino que de ahí que luego suelan tender al extremismo: sólo el control total, a veces incluso la dictadura, sólo eso les permite mantenerse en el poder a medio plazo, ya que no proponen nada práctico. (Un ejemplo extremo el de los conductores al abismo)




Nota - explicación de las trampas, por si no son obvias:

 - El referéndum parte de suponer que Cataluña tiene una soberanía que no tiene. Se puede intentar conseguir la soberanía, pero darla por hecho es tramposo.

 - La DUI no está trabajada y al alcance de la mano como en todo momento han dicho a sus seguidores. Era un mero señuelo, una fantasía movilizadora.

 - La reforma de la CE no arreglaría el problema secesionista, que es de prejuicios no de cuestiones prácticas. Y pretender que se va a proclamar la nación de naciones "cultural" en un libro político como es la Constitución es un engaño obvio, es jugar a la confusión y el doble mensaje. Un mensaje que se interpretará distinto según se hable con nacionalistas o no nacionalistas.

 - El 155 se aplicará, pero es un rayo mágico que baste con ser invocado para que el mundo se alinee según la ética. Como todo lo estructural debe ser manejado con cuidado y buscando elximo consenso. No a toda prisa para demostrar arrojo y pureza ética. Usarlo mal por primar intereses particulares puede hacer que el resultado sea contraproducente, nada menos ético.

domingo, 15 de octubre de 2017

Razón y emoción en política



Como en la vida en general, en la política las razones se colorean con emociones y las emociones se gestionan con razones. Las emociones son el motor que nos anima a movernos, las razones el volante que nos permite avanzar sin estrellarnos. 
Por lo tanto, el racionalismo no es opuesto a lo emocional. Racional es una faceta distinta a emocional, pero no antagónica. Son partes de un todo.

El nacionalismo, por ejemplo, es una ideología que enfoca de forma importante en facetas emocionales (en concreto grupales), pero que no tiene por qué ser manejada irracionalmente. De hecho nunca lo es totalmente, incluso en sus manifestaciones más extremas se puede detectar el manejo racional de los intereses subyacentes.




Obviamente, esta no es una característica exclusiva de los nacionalismos. Todos los partidos políticos utilizan una mezcla de ambas facetas. Se argumentan y diseñan las estrategias según la razón y se utiliza la publicidad y emociones
para volverlas atractivas y ganar apoyos. Con la emoción los partidos atraen a su público (el electorado), con la razón le proporcionan la confianza de que están en buenas manos y se desarrollan las estrategias prácticas.

El problema radica en que somos poco conscientes de esta dualidad, en particular creo que se suele entender poco el funcionamiento de las emociones. Esto hace que se desatiendan y descontrolen (como ha ocurrido tradicionalmente con los nacionalismos en España, que confunden, por ejemplo, derecho a que se respeten sus emociones con un supuesto derecho a imponerlas) 


Intentapresentar algunos ejemplos de fallos habituales en el manejo de las emociones en política:

  - Somos conscientes de la relación entre emociones y propaganda, por supuesto, pero luego no se presta suficiente atención a los prejuicios: generadores de emociones automáticas. No se les da la enorme importancia que merecen, no hay un mapa de prejuicios...
 


   - Al no estar atendidos, los prejuicios son manejados de forma muy instintiva e irresponsable. Así, encumbramos irresponsablemente a los gobernantes con carisma o permitimos que obvios manipuladores emocionales manejen nuestra sociedad. (por ejemplo, siempre he visto a Hugo Chavez, el carismático y manipulador dictador venezolano, como el Mulo del libro de "La Fundación" de Asimov, alguien capaz de controlar las emociones ajenas y fijarlas de forma estable)
Una figura especialmente característica y peligrosa es la que en mi libro denomino el "conductor al abismo": un político sin especiales capacidades para alcanzar el éxito, que aprovecha los prejuicios ya desplegados para auparse al poder liderándolos.




    - Se consideran las emociones como si se tratase de razones. De ahí la sorpresa y confusión actual ante el aparentemente inmanejable posmodernismo en la política. La posverdad, las modas, la aparente renuncia a la razón... Esto no es más que una incorporación masiva y abierta de las emociones una vez la fuerza física no rige nuestros sistemas políticos. Algo que no debería ser preocupante si se atiende y gestiona bien.



  - La realidad es que las razones son estables y las emociones volubles. No se les puede dar la misma consideración, ni el mismo estatus. No es sensato decidir el futuro de un país como resultado de una campaña emocional (Brexit, derecho autodeterminación...), ni ceder el control a quien puntualmente mejor maneje las emociones públicas (democracia directa, populismos...), ni aceptar sumisamente el dominio de los prejuicios (políticamente correcto...).
Por ponerlo con un ejemplo. Nadie decide su futuro en medio de una borrachera. La explosión de emociones nos ayuda a entendernos pero luego las decisiones se meditan.





  - Respetar la voluntad de la gente no puede traducirse en poner al mismo nivel emociones y razones. Aunque ambas formen parte de nuestra voluntad. Ahí entra, por ejemplo, la importancia de la Ley para la democracia.
 




Conclusión: en democracia la política ha dejado de estar manejada por la fuerza física. Esto es un gran logro. Pero también un reto. Nos toca aprender a gestionar las otras fuerzas: las emociones que vuelan libres y caprichosas. 

Para evitar que se conviertan en nuestra peor pesadilla: las emociologías.