lunes, 16 de abril de 2018

El botín del Procés

En construcción, bienvenidos comentarios

El Procés fue una locura de conductor al abismo de Artur Mas, que intentó afianzarse en el liderazgo aprovechando los años de excesos de propaganda de CiU.




ERC se apuntó con gusto, dispuesto a llevarse el electorado de CiU que Mas le ofrecía en bandeja a cambio de apoyo.




Pero eso es ya pasado, ¿en qué estamos ahora, tras las elecciones del 20-D?

Una vez que el Procés no da más de si (ni se amplía base social ni resulta viable continuar con las ilegalidades), ya nada une a sus integrantes. Sólo queda por ver quién se lleva el botín.

Un botín en términos de presidencia de la Generalidad y en general de primacía dentro del nacionalismo. Qué pasa con ese electorado tradicional de CiU que Mas dejó sin dueño tras su suicidio.


En eso están.
Puigdemont defendiéndose como gato panza arriba, con la repetición de elecciones como última baza en su poder. PDECAT sorprendentemente desmovilizada para ser la antigua CiU, el dueño natural. Y ERC haciendo acopio de fuerzas a la izquierdas (ahí están sindicatos y Podemos moviendo ficha, ofreciéndose). 


Sólo recordaré un pequeño detalle: la colaboración de izquierda y nacionalismo está en el origen del agravamiento del problema en la Transición y de su actual enardecimiento tras los juegos de Zapatero. Como para que sea razonable repetir.










martes, 10 de abril de 2018

Emociologías, modas y campañas


Dado que la manipulación emocional es una constante en política, me parece interesante intentar clasificarla según el tipo de distorsión que utilizan.




Nacionalistas y populistas no utilizan lo mismo que los adalides de la corrección política. Ni estos suelen lanzar campañas enfocadas en la destrucción de la imagen de alguien concreto como sí acostumbran muchos medios de comunicación en sus campañas.

En todos estos casos se despliegan distorsiones con clara vocación de manipular emocionalmente a la sociedad, de generar sentimientos, pero ¿qué las diferencia?

Intentaré a proponer una clasificación:

En primer lugar, como las más dañinas, estarían lo que propiamente llamo 'emociologías'. Consisten en distorsiones que tienen como objetivo separar a la sociedad en grupos para luego enfrentarlos.





En segundo lugar estarían lo que podríamos llamar emo-modas, como las actuales asociadas a lo políticamente correcto: no poder hablar mal de las mujeres como colectivo pero sí de los hombres... 
Este tipo de prejuicios buenistas aprovechan un movimiento saludable ya bastante consolidado: antiracista, antimachista... Potenciándolo con idealismo pero a la vez transformándolo un dogma incuestionable, maniatando así a la sociedad y acostumbrándola a la manipulación.





Por último estarían las campañas focalizadas en una víctima concreta, las emo-campañas. Estas no buscan dividir la sociedad en bloques ni pretenden manipular por un bien superior. Sencillamente son las campañas de desprestigio contra una persona, un partido... Son las preferidas de los medios de comunicación ya que, como las series de televisión, se hacen con un público al que enganchan emocionalmente aumentando las ventas con cada nuevo episodio.

Pueden realizarse contra partidos, como la ristra de campañas que desplegaron algunos medios de la derecha contra Aznar durante su segunda legislatura y que desembocaron en la presidencia de Zapatero (Decretazo, Prestige, Guerra de Iraq...). Su reanudación actual contra la presidencia de Rajoy. O las campañas que se despliegan desde ambos bandos (nacionalista y no nacionalista) asociadas el Procés.

También entrarían en este grupo, como emo-campañas, las que se realiza tras algunos sucesos especialmente dramáticos (asesinatos, violaciones...)



Como ocurre con la violencia física, todos estos tipos de manipulación emocional pueden tener un componente práctico: defender a un colectivo, promocionar una conducta beneficiosa o afear una mala acción. Pero su exceso y descontrol resulta agresivo para los individuos y destructivo para la sociedad.



Por ello espero que con el tiempo se vaya conteniendo como se ha hecho con la coacción física. Resaltando y afeando la conducta de quienes lo practican por mero interés para así ir limitando su uso.


domingo, 1 de abril de 2018

Emociologías, las ideologías de los sentimientos


No tiene mucho mérito descubrir que en política la propaganda es muchas veces manipulación emocional. Pero creo que sí tiene una aplicación práctica enfocar en que, a veces, algunos movimientos son sólo manipulación. Sin verdaderas ideas racionales o hechos que los sostengan. Sólo sentimientos.

Un planteamiento que anima a realizar un análisis de forma distinta a la habitual. Evitando perdernos en causas económicas, motivaciones históricas... para centrarnos en la pura faceta psicológica.

Esto es lo que he intentado desarrollar en el libro: Emociologías, un enfoque cognitivo de la vida política en democracia

La psicología cognitiva nos explica que las emociones surgen a partir de ideas. Que una idea puede ser racional y buscar describir o explicar un fenómeno, pero también puede ser emocional y buscar producir una emoción. Cuando el efecto es negativo, a estas ideas se las denomina distorsiones cognitivas. Esto es así hasta el punto de que las distorsiones son responsables de la mayor parte de los estados emocionales.
Una persona puede estar deprimida a pesar de encontrarse en una situación de bienestar material y otra, en cambio, estar alegre mientras padece una mala situación o incluso tras un hecho dramático. ¿Qué diferencia hay entre ambas?: lo que se dicen a sí mismas. Las distorsiones cognitivas.
Con las sociedades ocurre algo similar. Su estado emocional no es consecuencia tanto de los hechos concretos como de las ideas que circulan. Una sociedad puede ser próspera y padecer el sentimiento de ser víctima, como también, a la inversa, puede hacer frente a situaciones muy duras sin que su vida social se vea orientada al padecimiento o el agravio. Todo dependerá de las ideas que circulen.

Pese a su enorme influencia social, no hay una clasificación de las principales manipulaciones desplegadas que haga visible el tablero de juego emocional, un mapa de las distorsiones cognitivas que facilite su análisis y prevención. Tanto es así que he necesitado acuñar un nuevo término paralelo al de las ideologías, las “emociologías”, para caracterizar a las construcciones políticas basadas en la manipulación emocional mediante distorsiones cognitivas.


Un enfoque que me ha llevado a proponer una forma de valoración tanto de estas 'ideologías' 


como de los posibles modos de respuesta: agresivo, sumiso, voluntarista...
Con una única respuesta emocionalmente higiénica y socialmente saludable: la respuesta asertiva con reestructuración cognitiva.

Firmeza con buenas maneras. Manteniendo el espíritu constructivo pero sin cesiones, con buen tono pero sacando a la luz las falsedades del discurso manipulador.



Esta idea la he ido desarrollando también en el blog Emociologías, aplicándola a distintos temas de actualidad:





Y, en general, para entender este mundo posmoderno en el que las emociones vuelan libres. Y al que nuestras democracias aun deben encontrar respuestas.









Un mundo en el que movimientos con causas muy reales (feminismo, igualdad de razas...), cuando consiguen sus objetivos básicos, corren el peligro de transformarse en mera manipulación emocional. En un juego de apariencias, corrección... de presiones del qué dirán que maniatan la sociedad.







miércoles, 21 de febrero de 2018

PP vs Cs

Introducción: algunos hitos del pasado

Los llamados partidos emergentes tienen un primer origen ideológico en la reacción tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco, el denominado Espíritu de Ermua (1997). Que dio lugar a la aparición de dos asociaciones cívicas de defensa frente al nacionalismo obligatorio: Foro de Ermua (1998) y ¡Basta ya! (1999). Ambas organizaciones promovieron la colaboración de PP y PSOE para desmontar las distorsiones nacionalistas y los excesos derivados. 

Al principio de su 2ª legislatura, Aznar buscó la creación, con Planeta, de un grupo mediático fuerte, similar al que la izquierda tenía con Prisa. Algo así como el bipartidismo mediático. Esto le trajo la oposición del resto de Medios de la derecha, que comenzaron una campaña de desgaste al PP, siguiendo con sus portadas y editoriales los temas que marcaba la izquierda: Decretazo, Prestige, Guerra de Irak... un desgaste que acabaría propiciando el cambio de gobierno.

Tras el triunfo de Rodríguez Zapatero en 2004, 11-M de por medio, el enfrentamiento entre PP y PSOE creció hasta volver implanteable la colaboración, así que las asociaciones cívicas fueron arrinconadas y sus posiciones pasaron a ser defendidas desde dos partidos políticos: Ciudadanos (2006) en Cataluña y, sobre todo, UPyD (2007), más directamente derivada de ¡Basta YA!, con vocación de convertirse en un partido de representación nacional y que añadió la reclamación de regeneración democrática.

Ya al final de la 2º legislatura de Zapatero, en 2011, el exceso de demagogia resultaba tan evidente que apareció un movimiento de denuncia de una clase política en extremo teatral. El 15-M venía a decir: no nos representan, esto es una farsa. Este es un segundo origen de los actuales partidos emergentes, que explica la deriva actual, con mucho más componente mediático, publicitario.

En 2012, apenas un par de meses después de que Rajoy iniciase su 1ª legislatura, el PP mostró su disposición a retomar la estrategia del bipartidismo mediático (Planeta - Prisa) y el resto de medios de la derecha retomaron la batalla contra el PP. Se intenta materializarla por la derecha, con un muevo partido, VOX (2013), que no llega a cuajar.

Allá por 2014, la prensa de izquierda ajena a PRISA apuesta por un nuevo partido, Podemos, y la prensa de derecha ajena a Planeta apoya a Ciudadanos. Son los llamados emergentes.
Ambos partidos tienen un claro lanzamiento mediático en el que Podemos despliega un populismo de izquierdas y rentabiliza la bandera del 15M y un renacido Ciudadanos sustituye a UPyD portando la bandera de la regeneración y la resistencia frente al nacionalismo. 





La actualidad: Cs y PP
 
El origen mediático de Cs y la interminable guerra de medios contra el PP marcan sus características actuales. Ciudadanos es un partido de imagen, casi sin hechos que se puedan valorar, y el PP es un partido de hechos que no consigue rentabilizar en imagen.


Pero nada es absoluto, así que analicemos un poco lo que nos dicen los hechos.

El PP ha conseguido sacarnos de la crisis: tenemos ya un Crecimiento importante, el Déficit ajustado a la regla europea e incluso ha comenzado a disminuir la Deuda en porcentaje. Esto no da muchas portadas, pero es un enorme logro que tiene su guinda en la vicepresidencia del BCE de de Guindos.



Respecto del nacionalismo, Rajoy lleva toda su presidencia enfrentado a un Procés al que no ha hecho concesiones ni facilitado una escalada emocional. Una novedad que ya se verá cómo acaba. Pero que de momento ha aportado algunos beneficios importantes, como por ejemplo:

  - posibilitar que aparezca una reacción a la presión nacionalista en Cataluña (la convivencia no puede estar sustentada en el sometimiento a una supremacía nacionalista);

  - frenar la tradicional permisividad. Por primera vez se está visualizando que saltarse la ley trae consecuencias (me gustaría resaltar que impedir la permisividad es una faceta esencial a la hora de enfrentar una ideología manipuladora, que siempre presionará para obtener más, para dominar);

   - o sentar precedentes nacionales como la aplicación del 155 o la no cesión al chantaje inicial.


Cs, más enfocado en la comunicación, ha realizado una importante labor de difusión del mensaje de resistencia frente al nacionalismo. Aportándole además una imagen joven, moderna y local, que dificulta al nacionalismo aplicar los prejuicios habituales contra los no nacionalistas (casposo, franquista, anquilosado, ajeno...)

Pero esta labor la ha acompañado de dos facetas negativas a mi modo de ver. O al menos una y media. Derivadas de un exceso de ambición partidista y el subsiguiente deseo de aprovechar el viento [mediático] a favor que le ofrecen los medios de derecha en pugna con el PP:

 +  El primero ha sido la deslealtad. En algunos objetivos, como la defensa frente al nacionalismo, se ha visto en compañía primero de UPyD y luego del PP. En ambos casos no ha dudado en priorizar el desgaste del compañero de viaje. Algo muy perjudicial, dado que el nacionalismo se ha alimentado tradicionalmente de hacer un frente común contra el PP y ve validada esta propaganda.

 + El segundo, en el que afortunadamente no se ha alineado al 100% con la estrategia de los medios que le apoyan, ha sido dar una respuesta agresiva al nacionalismo. Caer en la distorsión manipuladora similar a la nacionalista pero de signo opuesto (por ejemplo, si el nacionalismo dice "España nos roba", responder con un distorsión similar tipo "el cuponazo es un robo" o "estamos financiando el secesionismo con el FLA").

Por poner un ejemplo comparativo. Frente a la cuestión del adoctrinamiento con la educación, Cs ha intentado iniciar una caza de brujas enfocando en los casos más extremos de adoctrinamiento en la escuela en Cataluña, algo que sin duda llevaría a un enardecimiento general de las emociones. El PP, sin embargo, lo ha planteado con una estrategia de apelación al sentido de Estado, enfocando en defender la libertad de elección de lengua. Además, Cs lo ha aprovechado para acusar al PP de no defender a los catalanes mientras que el PP ha presumido de su plan, pero sin acusar a Cs. 

Respecto de la economía es difícil valorar a Cs. Al esquivar la participación en los distintos gobiernos que ha posibilitado, no hay hechos que analizar. Pero creo que en el discurso se percibe una cierta incoherencia de corte oportunista. Apoyando simultáneamente reducir el gasto e impuestos y sin embargo ofreciendo mejoras económicas a los distintos colectivos en cada caso concreto (equiparación...)

Y una faceta de Cs me preocupa especialmente. Su ambición hace temer una peligrosa irresponsabilidad. Un par de ejemplos:

 - en plena campaña nacionalista y aún sin finalizar aun la recuperación de la crisis económica, estuvo a punto de aupar al gobierno a Sánchez. ¡A un Sánchez que peleaba con su propio partido para poder aliarse con ERC y Podemos!

 - en materia electoral, UPyD propuso en su día incorporar un número de diputados de ámbito nacional, una medida correctora de los desequilibrios geográficos y de la excesiva falta de proporcionalidad derivada. Pero ¿qué está proponiendo Cs? acabar con el sistema d'Hondt, es decir, eliminar algo importante que favorece la gobernabilidad.




 Conclusión: PP vs Cs

Mi impresión es que el Cs de Rivera y el PP de Rajoy no son en absoluto equiparables o intercambiables. 

Rivera se deja llevar por la respuesta agresiva e interesada: movilizar mediante la indignación.
Rajoy busca mecanismos más asertivos y por lo tanto más constructivos, como ir desmontando las presiones nacionalistas sin favorecer una escalada de demagogias.
 

Uno es responsable y estadista, el otro oportunista y partidista, jugando a lo de siempre, lanzar la cuestión nacionalista contra el PP, y favorecer cualquier equilibrio de fuerzas que piense le beneficia. 

Una cuestión, probablemente, más de personas que de partidos.